miércoles, 17 de febrero de 2010

EL PERRO: SU ADAPTACIÓN Y TIPOLOGÍA

A partir del momento en el que el lobo comenzó a convivir con el humano, comienza también a adaptarse a su nuevo medio ambiente, que poco a poco lo convirtieron en perro.


El perro, recibía un lugar dónde refugiarse de las inclemencias del ambiente, como la lluvia, el frío, o el calor; y alimento seguro sin esforzarse tanto para obtenerlo. De esta manera humanos y perros se veían beneficiados.


Así se formó el vínculo y la sociedad ancestral entre ambas especies.


Con el paso del tiempo, y tras muchas generaciones el ahora perro, tuvo nuevas adaptaciones no sólo como una subespecie; sino que también de forma individual, pues ciertos sujetos sufrieron cambios relacionados con los nuevos trabajos y las funciones que realizaban. Ya sea la cacería, la protección del territorio, o el rastreo, por mencionar algunas; los perros fueron reduciendo o aumentando ciertos instintos presentes en los lobos, como la depredación, la agresión, la defensa, la protección, o la dominancia y otras características como el liderazgo natural o la tolerancia hacia otros individuos, ya sean animales o humanos. Creando así poco a poco especialistas en desarrollar ciertas funciones o trabajos, y las cuales derivarían posteriormente en la aparición de las razas caninas. Las cuales no son otra cosa, que la especialización de los instintos, las características físicas y cualidades psicológicas de ciertos tipos de perros, para desarrollar ciertas funciones o trabajos.


Con el paso de mucho tiempo, surgieron muchas razas de perros con instintos muy desarrollados, especializados en hacer funciones que van desde la cacería mediante el olfato o la vista, el rastreo, la guardia o la protección del territorio, el recobre de piezas de cacería. Y hasta el pastoreo.


Considerada ésta última como una gran adaptación de sus instintos, pues siendo el perro un depredador; el cuidar rebaños de presas potenciales, como pueden ser la ovejas; resulta contrario a su instinto de depredador, cuidar las, en lugar de comerlas.


Y ya por último un grupo de perros sufrieron adaptaciones o manipulaciones humanas para convertirse en animales adecuados para la simple compañía.


En este punto notamos una adaptación tal que podríamos hablar del perro tal y como lo conocemos en la actualidad.


Factores como la zona geográfica, o las condiciones ambientales, realizan más y más transformaciones que generaran toda la gran variedad de tipos de perros. Por ejemplo, las razas nórdicas o Spitz, los lebreles, los molosos, los pastores, los perros de montaña, por mencionar algunos. Todos estos tipos de perros en particular poseen características propias, de su tipo de perro y algunas otras de raza.


Aún los cruces de tipos de perros y de razas, los perros mestizos o los mal llamados criollos o “corrientes”, que normalmente corresponden a una tipología, que dominante en sus características.

Conocer esto es importante, pues las características físicas de cada tipo de perro suelen también acompañar a desarrolladas características instintivas y psicológicas particulares de ciertos tipos de perros. Y a veces también de ciertas razas.


Existen además de la tipología de perro, factores también importantísimos como el temperamento, y el carácter (que no son lo mismo), la predisposición natural al liderazgo. Y otras características individuales de cada perro, como la experiencia propia o la inteligencia. Que hacen a cada perro un individuo único y diferente a otros.


Lo cual suele ser un tema que no se toma en cuenta por las viejas posturas respecto a la forma en la que el perro piensa y siente, pues estas suponen que todos los perros, son iguales y todos responden igual ante ciertos estímulos, tal cual si fueran máquinas. Y no se tiene en cuenta que cada perro, tiene cualidades y características propias de un tipo de perro, y no sólo eso, sino que además características propias de cada individuo.

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